Eduardo se fue a su casa, se sentó en su relax de color verde que tenía junto a la mesa del escritorio, y cogió su bloc de notas en donde durante estos meses había estado anotando, un sin fin de información.
Quizás nos hemos fijado demasiado en las letras y siglas que han ido surgiendo en la espalda, y no en cómo han trascurrido los hechos, pensó. El comienzo de toda esta historia quizás pudiera comenzar con Lucia, esa mujer que de repente, de casualidad se alojó sin piedad en la cabeza de Isaac. Según los datos que Eduardo tenía anotados de Isaac, el primer apellido de esta mujer era Cid, y el segundo apellido no lo recordaba. Así que creo que debo encontrar a esta mujer, aunque será muy difícil pues sólo tengo su primer apellido, y encima partimos del principio de que se ha podido casar, por lo que puede haber cambiado su primer apellido y haber adoptado el apellido de su marido. Eduardo cogió el listín telefónico y comenzó a buscar a alguna Lucía Cid. En el listín telefónico había diez coincidencias con ese nombre y ese apellido. Así que Eduardo se dispuso a llamar por teléfono a todas ellas, después de una hora y media enganchado al teléfono como si este tuviera pegamento, no pudo hallar ninguna mujer que conociera a ningún Isaac, o que estuviese embarazada. Tras no hallar ninguna coincidencia pensó que Isaac había llamado a Lucía por el teléfono móvil, así que debía conseguir ese número, por eso fue al hospital “San Luciano” y solicitó que le dieran los objetos personales de Isaac, alegando que era un amigo muy íntimo y que tenía miedo de que pudieran desaparecerle sus objetos personales, pero le denegaron la petición pues el no era ningún familiar cercano y carecía de potestad para tomar esa decisión. Tras la negativa del personal hospitalario acudió a María, para engañarla con el fin de obtener el móvil de Isaac, por eso Eduardo le contó que necesitaba el Móvil de Isaac ya que solo él tenia el número de un accionista del banco, y que necesita urgentemente ese número de móvil para solucionar una serie de incidencias de gran relevancia para el banco. Tras el alarde de palabrerías, la señora María aceptó, pues pensó que era real lo que Eduardo le había contado. María acudió al hospital y como ella había sido la única persona que se había interesado por el paciente tomaron la decisión de darle esos objetos.
Con el móvil ya en las manos se dispuso a ojear la agenda de Isaac, pero cual fue su sorpresa, cuando no había ninguna “puta” Lucía en el móvil, todos los nombres de esa agenda estaban o abreviados o con motes. Eduardo analizó todos y cada uno de los motes y abreviaturas que se encontraban en esa agenda, y fue realizando un descarte en base al mote y a su intuición de psicoanalista, aunque era consciente de que le serviría de poco. Después de reducir la lista tenía 50 posibles Lucia Cid. Durante dos días estuvo llamando a todos esos números y no halló ninguna respuesta, ya sólo le quedaba el último número el 659 123 123. Llamó por teléfono y solo se oía un susurro leve, lejano, en donde tras Eduardo decir el nombre de Lucía, se cerró la llamada. Volvió a intentarlo una y otra vez y lo único que se oía era “este móvil esta apagado o fuera de cobertura en este momento”. No podía ser verdad ¿Podía ser Lucía la que estaba al otro lado del teléfono?
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UsingParece que poco a poco se va avanzando en la historia…pero todavía no tengo ni flowers de que pasa aquí!!!!Queremos más entregas.
Using