Eduardo saco un montón de folios en blanco en donde apuntó todas esas palabras, para poder entender el mensaje que se encontraba en el interior. De esta manera comenzó a hacerle centenar de preguntas al hombre. Después de más de dos horas el hombre agotado gritó: ¡BASTA! y comenzó a llorar y a dar puñetazos a la mesa.
No me crees, crees que estoy loco, como pensaría cualquier persona, incluso yo en ocasiones también lo creo, pero algo me ocurre que no es lógico y a lo que no se como enfrentarme, tengo miedo, mucho miedo; ya no duermo, apenas como, no hablo con nadie, no tengo relaciones intimas… me estoy convirtiendo en un bicho raro. No me tengas miedo, no te voy a matar jamás mataría a nadie, no tengo agallas para eso, pero la desesperación me ha llevado a decírtelo para que me ayudes, pues yo solo me estoy consumiendo como un cigarrillo mal apagado. Necesito que me creas, pensar que puedo llegar a ser el mismo hombre de siempre, trabajar, hablar con la gente y sobre todo no tener miedo.
Eduardo creía a ese hombre, aunque no sabía porque, pues después de tantos años de experiencia él habría hecho un diagnóstico psicológico de una posible psicopatología, pero sabía que las palabras de ese hombre, dentro de la irrealidad, tenían una cierta realidad que hacía en Eduardo creer que ese hombre lo estaba pasando mal, y creía demasiado en esa historia, para que por lo menos no pudiera tener una parte de verdad. Eso sí después de tantas preguntas formuladas no había sido capaz de entender absolutamente nada de nada.
Durante varias semanas estuvieron haciendo varias indagaciones, después de que ambos acababan de trabajar, quedaban en casa de este hombre misterioso de nombre, para estudiar la situación durante horas y horas. La vida de ambos se había reducido a analizar ese misterio que no tenía solución. El hombre había cambiado su actitud, aparentemente parecía que su miedo se estaba reduciendo y que estaba más seguro, aunque todavía no habían logrado averiguar nada. Eso si el último de los mensajes que se había escrito en su cuerpo decía; “don´t forget”. Era lo que nos faltaba que después de tantas palabras sin sentido ahora encima las escribieran en inglés, cada vez estaban más perdidos no sabían como buscar ni como encarar la situación.
Tambien puedes dirigirte a






[…] Porkeno lo ves - Cigarrillo mal apagado […]
Usingme empieza a caer bien este tio…
con lo q le esta pasando y el pavo hasta parece q le mola el rollo.
a ver como acaba d loco al final
por cierto, aun kiero saber su nombre ;P
UsingYa que hemos sido bueno, y que el Che ha puesto un comentario, pondremos un capítulo más de forma inmediata. Y porque dice que le empieza a caer bien este tio. Pero de momento no sabrá su nombre.
UsingAqui seguimos… a ver donde nos lleva la historia
Using