Me levanto un miércoles cualquiera para ir a trabajar. Prácticamente ando por impulsos preparándome el desayuno, mi medio litro de leche con nesquit y algo para comer. Me vuelvo a la habitación para escoger la ropa para el día laboral que se avecina y me voy a la ducha. En ocasiones me tengo que sentar en el “Trono” para sacar “la basura” y realizar mis necesidades en un estado de abstracción total hasta que me doy cuenta que ha finalizado el proceso. Lo mejor es cuando el Water me dice !Se ha quedado agusto! a la vez que expulsa por un vaporizador una substancia que cubre el olor, y por una pantalla de leds me muestra cuantos gramos he expulsado. Me ducho y me visto, no le doy más vueltas porque extrañamente me parece de lo más normal lo sucedido.
Introduzco 5 céntimos en la ranura de la puerta de la calle para que se habrá y pueda ir a trabajar. ;e pregunto que donde acabaran esos 5 céntimos.
Ya en el metro es de lo más normal, muestro el dni con el chip sobre el sensor para que me descuenten automáticamente el ticket de la cuenta bancaria, y al salir vuelvo a mostrar el dni para salir por las puertas correderas que salen al exterior.
Llego al trabajo, enciendo el ordenador y me da los buenos días de forma personalizad ¡Buenos días Porkeno! ¿Como se encuentra hoy?, directamente le contesto ¿Tengo un correo nuevo? a la que me dice que 4. Los leo, gestiono las incidencias y dedico mi jornada a programar y gestionar los proyectos a los que estoy asignado. Cuando llega la hora me vuelvo a casa cansado y con ganas de tumbarme en el sofa para descansar un poco.
Por el camino de vuelta a casa veo en el móvil con el “Person Maps” a un antiguo conocido que no me cae muy bien, se que él también sabe que estoy cerca, pero sigilosamente noto como se acerca hacia mi. Ya es tarde, no puedo escapar y como hipócrita le saludo con una sonrisa, pero con gran astucia me libero dirección al hogar. Doy un beso a mi mujer que hace dos horas que ha llegado de trabajar, me tumbo en el sofá mientras ella esta entretenida en el Ordenador y tocan al timbre de la puerta. Cambio de canal en la televisión al canal del videoportero del piso al mismo tiempo que ella me pregunta ¿Quien es?. - Una visita, pero ahora no me apetece - le digo. Abro la puerta y realmente no me apetecía, pero como buenos anfitriones que somos, le ofrecemos unas cervezas y unos aperitivos que toman con agrado. Se alarga la tarde y vista la hora les preguntamos si quieren quedarse a cenar. Como es tan tarde dicen ¿Que hora es? ¡Pero que tarde! pues si no os importa si, porque si tengo que hacer la cena ahora me va a dar mucha vagancia.
En fin, de descansar en el sofá nada, para cuando nos quedamos solos ya era la hora de acostarse y dormir hasta que el despertador me diga que es de día. Menos mal que sólo tenemos que recoger los platos y los vasos para que el lavavajillas haga su trabajo, porque lo que es recoger la mesa y barrer ya esta automatizado. La nueva mesa cambia de modo cena a modo decoración con tan sólo un botón, y que el mini robot que tenemos nos barre y friega la casa mientras dormimos. La verdad que es muy silencioso y listo, aprende las dimensiones de la casa mediante un scanner para no darse tortazos contras las paredes, utiliza la “pirolisis” para quemar la suciedad, y se recarga mediante el wifi comunitario del piso, así que no tenemos que preocuparnos de nada, él lo hace todo.
Otro día más en este mundo absurdo tan extrañamente normal.

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